Devocional 12-05-25

Devocional

EN CONSTRUCCIÓN

 "He aquí que yo pongo en Sión una piedra... una costosa piedra angular para los cimientos. "
Isaías 28:16


4Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6Por lo cual también contiene la Escritura:He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;Y el que creyere en él, no será avergonzado.7Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo;8y:Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.
1 Pedro 2:4-8


¿Por qué la Biblia nos llama "piedras vivas"? Es porque como cristianos estamos en construcción. Estamos siendo edificados en una casa espiritual, la Iglesia. Somos el único programa de construcción que Jesús tiene en marcha ahora mismo, y Él está intensamente interesado en cómo progresa la construcción. Si los versículos 4-5 de la lectura de hoy les suenan familiares, es porque los vimos en detalle el viernes de la primera semana. Así que les remitiré a ese estudio para que vean cómo encajan estos versículos en el contexto que nos ocupa. El mensaje de Pedro aquí es que Jesucristo está cumpliendo hoy exactamente lo que dijo que cumpliría en Mateo 16:18: está edificando Su Iglesia. Y Pedro no tiene la menor duda de quién es la piedra más valiosa del proyecto. Es Jesús mismo, la "piedra viva" (v. 4), la "piedra angular escogida [y] preciosa" (v. 6), la "piedra angular" (v. 7), y la "piedra de tropiezo y roca de escándalo" (v. 8). Hablando de tener la perspectiva correcta sobre la Iglesia. Pedro está diciendo que no importa desde qué ángulo se mire el edificio espiritual que es la Iglesia, Jesús lo mantiene todo unido. Ahora bien, no todo el mundo quiere que Jesús sea su piedra angular. Hay mucha gente que te dirá: "No necesito la Iglesia. No necesito lo que la iglesia ofrece.

Llegaré a Dios a mi manera". No, no lo harás. Veras, Dios solo tiene un programa. Él le ha encomendado a Su iglesia la palabra de reconciliación (2 Corintios 5:19-21). Si no estás en eso, entonces tu incredulidad significa que Jesús no es tu Piedra Angular sino tu lápida. Jesús dijo, refiriéndose a sí mismo: "Sobre quien caiga [esta piedra], lo esparcirá como polvo" (Mateo 21:44). Esa es la perdición de la que habla Pedro (v. 8). Ahora permítame explicar por qué nosotros como piedras individuales en el edificio de Dios necesitamos crecer espiritualmente. Si un lado de un edificio sube más rápido que el otro lado, tienes un edificio desequilibrado. Si tu y yo somos debiles y no podemos sostener nuestra parte, el edificio estara desbalanceado. Y no puedes culpar a la Piedra Angular. Es sólida por toda la eternidad. Piénsalo Si no estás creciendo, estás poniendo en peligro la estabilidad de toda la Iglesia. No encajará bien.

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